El puente interno es un espacio creado para intercambiar conocimientos, dudas y opiniones con el fin de encontrar ese puente interior que todos en un momento de nuestra vida salimos a buscar, ya sea en un viaje en el plano físico o espiritual no importa cual, lo que une a ambos es ese puente invisible para los ojos pero perceptible para el alma y el corazón.
sábado, 8 de agosto de 2015
Si tuviera que comenzar mi viaje desde el principio debería ser en Cuba donde nací, un país realmente mágico y culturalmente rico, pero no salí en la búsqueda de “el puente interno” sino por otros motivo, por eso lo dejare para otro momento.
Comenzare en Buenos Aires, donde recale primero después de abandonar mi isla.
Buenos aires fue para mí una de las experiencias más intensas desde el punto de vivencias y supervivencias, pues al ser una ciudad multicultural te encuentras con diferentes modos y formas de tratar y lidiar con las personas, prácticamente tienes que encarnar un personaje distinto en cada barrio.
En el mismo centro de la ciudad te puedes encontrar con gitanos que leen tu mano, con judíos vestido de forma ortodoxa, con iglesias evangélicas en su mayoría brasileños que han encontrado una gran industria del credo entre casi 7millones de habitantes, musulmanes y sus hermosas sinagogas, templos masones, Umbandas, en fin “multicultural”, así que me fue muy difícil encontrar una identidad espiritual, pero por una suerte de casualidad en la vida emprendí un viaje al sur del país, donde la cultura aun conserva rasgos nativos y su gente cuentan historias mágicas de generación en generación, donde los mitos y leyendas despiertan gran devoción, aquí encontré personas que afirman la existencia de otros mundos mágicos, historias de duendes entre otras, realmente impresionante.
A unos 3mil km de Buenos aires al sur de Argentina lo que sería la Patagonia, se encuentra la provincia de santa cruz, y en ella una ciudad donde viví por más de 3 años, su paisaje es árido, desolado y pegada al mar, pero con las puestas de sol más hermosas que haya visto.
En este lugar los Chenques o cementerios Indios llamaron mi atención, ya que caminando por ciertos lugares puedes encontrarlos y también puntas de flechas echas de piedra, como símbolo de su eterna presencia.
Como en todo lugar hay iglesias católica, evangélica, y otro pero en el corazón de los habitantes se encuentra ese mundo nativo, la magia de la tierra, el mar y el viento y es el que me dispuse a investigar.
Para empezar hay una piedra gigante que narra una historias de amor la cual quedo petrificado hasta la fecha. Una historia de sacrificio y amor eterno que es el centro de atención para el visitante, yace imponente como si nos observara desde la otra orilla de la ría de la Ciudad de Puerto deseado sirviendo también como guía a los marineros que buscan su puerto.
En la Patagonia fueron varios los asentamientos indígenas pero los más notables serian Tehuelches y los Mapuches, estos últimos provenían más bien del sur de Chile los cuales fueron azorados por los colonizadores españoles que forzaron la migración hacia los territorios de los Tehuelches nativos de la Patagonia, lo que termino siendo el fin ya que Los Mapuches dominaban la monta del caballo y eran guerreros por naturaleza,
Los Mapuches que significa (Gente de tierra o de la tierra) poseían un conocimiento astrológico avanzado con su propio calendario por ello eran buenos agricultores, en cuanto a la religión, su Dios se llama Nguenechen, “el creador de todo lo que existe, el que domina la Tierra” del cual derivaban los espíritus de la naturaleza que a su vez tenían comportamientos positivos y negativos que influían sus vidas.
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